Obras: cayó la inversión pública en 17 provincias

Obras: cayó la inversión pública en 17 provincias

Según relevamiento entre 2015 y 2018; este año se redujo porción financiada con endeudamiento – Sólo se incrementó en Córdoba, Santa Cruz, Corrientes, Santa Fe, CABA y Buenos Aires. Para este año se espera un nivel en este estratégico rubro (sumando transferencias de capital) menor a 2015 y 2017.

En la antesala del electoral 2019, un nutrido pelotón de 17 provincias mostró entre 2015 y 2018 una reducción de la inversión real directa (IRD), proveniente del sector público y destinada a financiar obra pública y bienes de capital.

La radiografía pertenece a un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, que sostiene además que “si se comparan los niveles de IRD en 2015 y 2018, Córdoba muestra el mayor aumento en este indicador, con +2,2 puntos porcentuales del Producto Bruto Geográfico (PBG), mientras que Formosa fue la provincia que más contrajo la IRD (-14 pp del PBG)”.

“En 17 de 24 provincias se observaron reducciones en la IRD entre 2015 y 2018, cuando se mide en términos de PBG, mientras en 6 provincias aumentó”, afirma.

Ese último sexteto incluye, además de Córdoba, a Santa Cruz (+1 punto porcentual del PBG), Corrientes (0,5), Santa Fe (0,5), CABA (0,4) y Buenos Aires (0,2).

Si la lupa se aplica, en tanto, en 2017 y 2018, se observan “diferencias marcadas entre regiones”. Por caso, en la región pampeana, Córdoba y La Pampa son las provincias con mayor inversión pública en los dos últimos años (4,0% y 4,5% del PBG en 2017, y 4,4% y 3,2% en 2018, respectivamente), mientras en el otro extremo se ubica la provincia de Buenos Aires, con una IRD de alrededor de 1% del PBG.

En tanto, remarca el estudio, “CABA muestra una alta IRD cuando se mide en términos per cápita, pero no resulta tan elevada cuando se lo hace en % del PBG”.

Y si la mirada es apuntada puntualmente a 2018, el Ieral resalta que ”en 2018 disminuyó la porción de la inversión pública provincial que es financiada con endeudamiento”. Un escenario previsible que se da de la mano de las graves dificultades que enfrentan este año las provincias para tomar deuda, como coletazo de la crisis que derivó en el retorno de la Argentina al FMI.

Según el estudio, el 2018 “finalizará con un nivel de IRD más transferencias de capital por alrededor de 1,9% del PBI, guarismo inferior al observado en 2015 y 2017”.

“La inversión pública resulta fundamental para el crecimiento económico, pues conduce a incrementar la cantidad y calidad de la infraestructuraque permite aumentar la productividad de las empresas y mejorar la calidad de vida de la población”, destaca el informe.

La IRD a cargo del sector público incluye el gasto en trabajos públicos (“obra pública”) y en bienes de capital. Además, suelen existir transferencias de capital entre niveles de gobierno, para que el receptor ejecute inversión pública: de Nación a provincias, de provincias a municipios y, menos frecuentemente, de Nación a municipios.

“Creo que los salteños nos merecemos una oportunidad para transformar la provincia”

“Creo que los salteños nos merecemos una oportunidad para transformar la provincia”

Entrevista con Miguel Isa, vicegobernador de la Provincia y exintendente de Salta Capital.

 “Salta necesita y puede darse una transformación”, afirma el vicegobernador Miguel Isa, entusiasmado con la posibilidad de que JUAN MANUEL URTUBEY dispute con posibilidades la presidencia de la Nación en 2019, y de acompañarlo desde la provincia como candidato a gobernador. “Cuando él se lance, en ese momento será mi lanzamiento”, dijo en una entrevista con El Tribuno. 
Intendente de Salta capital durante doce años y vicegobernador los últimos cuatro, cree que es posible orientar a Salta hacia una economía agroindustrial. “Me inspira confianza el compromiso de los gobernadores de Alternativa Federal, que intentan llevar al país hacia un consenso parlamentario, para tratar de sostener desde allí políticas públicas y proyectos que trasciendan a los gobiernos”.

 Con toda su experiencia en materia de elecciones y gobiernos, ¿Qué perspectivas observa para 2019?

 Terminamos un año difícil para el país, pero con cierta tranquilidad en la provincia. Con cuentas equilibradas y sin déficit fiscal. Hubo avances sociales y obras… se reabrió el ingenio San Isidro, a nivel nacional hay muchos problemas que son visibles.

 ¿Y cuál es la ventana de salida?

 Poner en marcha la transformación de la realidad. Transformar y no “cambiar”. Cambiemos es una palabra que me choca porque no me dice cambiar qué y hacia dónde. Yo observo que la gente se cansa, se aburre de votar, porque siente que es más de lo mismo, que nada “cambia”. En muchos aspectos tiene razón. Tenemos que “transformar”.

 ¿Qué es “transformar?

 Una vez, cuando era candidato me presentaron a un tucumano como “el futuro intendente”. Y el visitante, de inmediato, me dijo: “¡Por favor! ¡No cambie nada, que Salta es hermosa! Salta es maravillosa. Pero tenemos oro litio y plata, pueblos mágicos… y tenemos mucha gente que no tiene trabajo.

Y tenemos un potencial desaprovechado. La política suele fijarse más en el equilibrio fiscal que en el desarrollo agroindustrial…

 Absolutamente. Nunca hemos podido enlatar el tomate. Salta tuvo estabilidad en los 35 años de democracia, tuvo buenos gobernadores, pero necesitamos proyectos amplios y de largo plazo, que equilibren las posibilidades. Tenemos un país portuario y si no superamos ese perfil, no saldremos nunca adelante. Yo estoy enojado con los gobiernos, propios y extraños. Estoy enojado con los gobiernos peronistas y con el actual, que entró como transición, pero no hizo ni siquiera eso. Un gobierno que entró sin un plan, con improvisaciones y que empeoró los problemas que acarreábamos. No tomó las medidas que tenía que tomar y hoy tiene fecha de vencimiento

Algo que omiten los políticos de la oposición es analizar cuál es la solución en un país que desde 2011 tuvo un cepo cambiario y tuvo que nombrar cientos de miles de personas en todos los estamentos del Estado para evitar el desempleo. ¿No está ahí el nudo de la crisis?

 Creo que de los errores que han tenido otros gobiernos tenemos que aprender, y de los fracasos elaborar éxitos. Nosotros jubilamos gente a los 21 años: por compromisos políticos, los nombramos sin capacitación y ahí se quedan hasta que se jubilan. Así, el presupuesto para salarios vuela por las nubes.

¿Entonces?

 Entonces hay que trabajar con el sector privado, hay que modificar el perfil productivo.

Salta tiene una superficie equivalente a la de Bélgica disponible para fincas y no se hace nada. Es monte degradado por la ganadería sin manejo…

 Sin duda, y es posible hacerlo. Estimular el desarrollo de fincas, mejorar las economías familiares. Modernizar esas producciones. Y es imprescindible que nos pongamos a producir agroindustria, que colmemos de actividad los parques industriales. Hay modelos funcionando.

 ¿Y por qué no lo hacemos?

 Porque no tenemos caminos ni infraestructura. Los fletes son carísimos y destruyen la competitividad. No es negocio. Es una historia de décadas. La infraestructura hay que crearla. Por eso es mi enojo con los gobiernos nacionales. Por eso quiero que tengamos un salteño en la mesa chica de las decisiones, por eso lo acompaño a Urtubey. A todos los salteños nos conviene. Y tenemos que dejar de apuntarnos con las manos.

¿Cree que hay posibilidades de que Urtubey sea presidente?

 Sí, porque veo un espacio con una idea en común, la de construir un país entre todos y sin grietas. Un espacio de gobernadores dispuestos a hacerse cargo del lío que hay en este país. Creo que es la gente que apuesta a la transformación definitiva.

Volviendo a Salta

– Soy oranense, y creo y me juego por la Salta agroindustrial. Creo en la escuela pública y en la necesidad de hacer una Salta universitaria.

En los barrios piden escuelas con salida laboral…

 Creo que lo más importante de mi gestión fue la escuela de Artes y Oficios. La gente de los barrios me sigue felicitando porque tienen una profesión, porque pudieron avanzar en la terminalidad educativa.

¿No cree que un objetivo de gobierno provincial debería ser el de convertir el 80 % de las escuelas medias en establecimientos de orientación tecnológica?

 Creo que todo el sistema educativo debe apuntar hacia ese perfil. Pepe Mujica dijo una vez en el Congreso uruguayo: “Mis tres proyectos son: primero, educación pública; segundo, educación pública y tercero, educación pública. Yo lo valoro enormemente, quizá, porque a mí me costó mucho, porque vivía en un pueblito donde tenía clases tres días por semana. Ahora por fin me recibí de procurador en la Universidad Siglo XXI.

¿Se propone ser gobernador?

 Estoy en la construcción de un proyecto. Yo ya me postulé una vez y luego me bajé. Mis amigos me lo reprochan. La verdad es que en ese momento yo conocía solamente 25 municipios. En estos años recorrí todos. Caminé 60 municipios. Y me propongo conocer todos los parajes de la inmensa geografía salteña. No creo que a Salta le sirva una receta uniforme para todos.

¿Un proyecto barrio por barrio?

Cada lugar tiene su demanda. Yo crecí en Colonia Santa Rosa, sin luz y con agua salada. Y no cambió lo suficiente todavía.

¿Y cuándo se va a lanzar?

 Ya no existen los unicatos ni las mayorías propias. Ya no existen los referentes mesiánicos. Creo, como Urtubey, que no habrá mayoría en el Congreso y que el único camino es el del consenso. Las elecciones están proyectando una división por tercios. No alcanza con un solo partido. Es un tema clave. Hace falta una construcción colectiva. Yo sé que Juan Manuel Urtubey va a luchar para ser presidente; yo creo que va a llegar y cuando él lance la carrera presidencial, ahí se larga mi carrera.

Va a tener que competir con un amigo suyo, Gustavo Sáenz.

 Sí, es un amigo. La competencia es sana. Va a estar bueno. Acá competiremos con Cambiemos, donde van a tener una interna entre Gustavo y Martín Grande; el kirchnerismo, con Sergio Leavy, y nuestro espacio, el que comparto con Urtubey. Así está el mapa grueso y ahí está la discusión. Estamos cerca y lejos de la elección. Me encanta: competí nueve veces y las nueve veces gané. Creo que para esta Navidad el mejor regalo que podemos hacernos es darnos una oportunidad, como provincia, de construir juntos a través del consenso.

Fuente: El Tribuno