Se espera que la oposición insista con proyectos para desestabilizar el plan y generar saltos cambiarios en los próximos dos meses. Las altas tasas de interés enfriarán el crédito y hay más señales de amesetamiento de la actividad.
En su primer párrafo del discurso por cadena nacional del viernes, el Presidente enfatizó que el objetivo principal del Gobierno es terminar con la inflación. Todas las medidas, explicó, se tomarán alrededor de esta premisa. Incluso los dos proyectos concretos que adelantó están relacionados con ese objetivo: la prohibición de financiar al Tesoro con emisión monetaria y la obligación para el Congreso de aprobar presupuestos con equilibrio fiscal.
“Como la base monetaria está fija hacia mediados del año que viene ya no deberíamos tener más inflación”, enfatizó Javier Milei, remarcando a su vez que el índice de precios pasó de un ritmo de 300% anual al 25% anual en apenas 18 meses.
La pelea contra la inflación es el gran caballito de batalla del Gobierno para enfrentar el próximo período electoral, que no estará exento de turbulencias. Si bien la fecha clave es la del 26 de octubre, los mercados ya tienen en la mira la elección bonaerense el 7 de septiembre.
Esa parada electoral implica una prueba de fuego para el Gobierno y la flamante alianza entre La Libertad Avanza y el PRO. Una victoria aunque sea por un punto en territorio bonaerense, el bastión kirchnerista por excelencia, sería recibido con euforia por los inversores.
Una sola línea en las pantallas de la agencia Bloomberg el día después alcanzaría para inyectar un gran optimismo en los mercados. Seria algo así: “Milei alcanzó una sorpresiva victoria en el corazón del kirchnerismo”.
La reactivación de la economía es otro de los factores relevantes por delante. Ahora la actividad está atravesando una meseta, con sectores que siguen creciendo (como minería, energía, real estate), mientras que otros se mantienen recesivos, como ocurre claramente con la industria.
En el estudio Orlando Ferreres estiman que la actividad terminaría el 2025 con una suba del 4,7%. Los niveles actuales ya llegaron a los máximos de la última década, alcanzados en 2022 y antes en 2017. Sin embargo, el desafío es si será posible superar ese techo en donde todo se traba.
Fausto Spotorno explica: “mi expectativa es que el año que viene la economía crezca 3%, pero para eso va a ser necesario que Argentina regrese a los mercados de crédito. Esto aseguraría el acceso al financiamiento necesario para que no se aborte la reactivación”.
El acuerdo con el FMI también persigue ese objetivo primordial: la baja del riesgo país y que Argentina pueda refinanciar sus vencimientos con nuevas colocaciones de deuda. En septiembre habrá buenas noticias para lograr ese objetivo, ya que la Reserva Federal reducirá un nuevo escalón las tasas de interés de corto plazo en Estados Unidos.
Sin embargo, un buen resultado electoral es el evento que gatillaría una franca mejora de los activos argentinos, junto con la reducción del riesgo país y el regreso a los mercados. Por eso, cabe esperar que en los próximos dos meses recrudezcan los ataques de la oposición contra la política económica.
Un recrudecimiento de la compra de dólares como cobertura en las semanas previas las elecciones puede actuar como un elemento desestabilizante. Por eso se vienen dos meses en los que podrían ocurrir nuevos episodios de volatilidad y salto cambiario. Aunque no es el escenario base, la posibilidad que el tipo de cambio vuelva a testear el techo de la banda.
Fuente: Infobae