El Gobierno pagó deuda por u$s4.300 millones, gracias a depósitos, Repo y venta de represas

El Gobierno pagó deuda por u$s4.300 millones, gracias a depósitos, Repo y venta de represas

Tras el acuerdo con bancos por un nuevo préstamo REPO, el pago se realizó sin sobresaltos. Pese a ello, las reservas crecieron en la semana.

El Gobierno pagó este viernes el primer vencimiento de u$s4.300 millones en concepto de bonos Globales y Bonares. Se trató del primer gran desafío del año, que se afrontó con depósitos del Tesoro, el ingreso por la venta de represas y el REPO.

Los depósitos del Tesoro en el Banco Central (BCRA) se ubicaban en u$s1.963 millones, según los últimos datos disponibles. Buena parte de los mismos se engrosaron con la vuelta a los mercados internacionales de deuda a fines de 2025, cuando el Ministerio de Economía captó cerca de u$s1.000 millones por la colocación de títulos bajo ley local.

Recientemente ingresaron otros u$s707 millones por la venta de las represas del Comahue. Posteriormente, la autoridad monetaria acordó un pase pasivo (REPO) con seis entidades financieras internacionales, por u$s3.000 millones, a un plazo de 372 días, con lo cual el Gobierno completó de esta manera el pago del pasivo.

El Central pagará una tasa de interés equivalente a la SOFR en dólares estadounidenses más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que implica un costo financiero cercano al 7,4% anual.

De acuerdo a un análisis de CEPEC, «es mejor tasa que 2025 y 2024, lo que implica menor prima de riesgo, deuda más barata. Señal de confianza financiera, pero sigue siendo un roll de liquidez, no un flujo autónomo de la balanza de pagos».

No todos los vencimientos de deuda impactaron en las reservas

En este contexto, las reservas escalaron u$s1.297 millones desde el lunes. Fuentes oficiales explicaron a Ámbito que no todos los vencimientos de la deuda impactaron en las reservas; por ejemplo, este viernes dichos pagos causaron una merma de u$s500 millones, que fue más que compensada por el REPO, los ingresos de las hidroeléctricas y las compras diarias del Banco Central en el Mercado Libre de Cambios (MLC).

«Los globales necesariamente se pagan afuera y después vuelven los dólares de tenedores locales. Por el contrario, los bonares se pagan acá y solo se van los dólares de los tenedores del exterior», aclararon.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), el pago de capital de los Globales es de u$s1.522 millones y los intereses por u$s1.042 millones. También resta el pago de los Bonares que es de u$s1.187 millones de capital y u$s462 de intereses.

Fuente: Ámbito

Acuerdo Mercosur-UE: qué se sabe tras la aprobación europea, cuándo será la firma y qué falta para que entre en vigencia

Acuerdo Mercosur-UE: qué se sabe tras la aprobación europea, cuándo será la firma y qué falta para que entre en vigencia

Finalmente, el Consejo de la Unión Europea (UE) aprobó de manera provisional el acuerdo comercial con Mercosur. Se espera que la firma sea el próximo 17 de enero en Asunción.

Luego de un cuarto de siglo de negociaciones, finalmente el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur recibió la aprobación de los países europeos el pasado viernes 9 de enero. Ahora, el bloque sudamericano deberá dar su habilitación final tras lo que se espera que se concrete la firma, el sábado 17 de enero en Asunción.

A pesar del visto bueno de ambos bloques, el entendimiento comercial seguirá en escenario de fuerte debate, debido a las protestas – con Francia a la cabeza – del sector agropecuario europeo.

La aprobación del acuerdo

El Consejo Europeo dio aprobó el pasado viernes – con 21 votos a favor sobre 27 – el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, tras semanas de negociaciones internas marcadas por el intento de Francia de frenar su avance.

La decisión despeja uno de los principales obstáculos para la ratificación del entendimiento político alcanzado hace poco más de un año entre la Comisión Europea y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con el objetivo de conformar la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 720 millones de consumidores potenciales.

La clave para destrabar la votación estuvo en las concesiones otorgadas a Italia, que semanas atrás había puesto reparos al texto. Ese giro evitó la formación de una minoría de bloqueo, que requiere al menos cuatro países que representen más del 35% de la población del bloque europeo.

Con ese escenario despejado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedó habilitada para firmar el acuerdo con los países del Mercosur. La rúbrica, que inicialmente se esperaba para el 20 de diciembre durante la cumbre del bloque sudamericano en Foz do Iguazú, había sido postergada por la resistencia francesa, que logró sumar a Italia a sus objeciones. Ahora, la firma está prevista para el sábado 17 de enero en Asunción.

Las primeras reacciones al acuerdo

Tras confirmar la noticia, Von der Leyen calificó la decisión como “histórica” y sostuvo que “Europa está enviando una señal fuerte”. En esa línea, remarcó que “con el Mercosur estamos creando un mercado compartido de 700 millones de personas”.

Desde Madrid, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, celebró con un contundente “AL FIN” en redes sociales y afirmó que, tras la firma, “las empresas españolas podrán entrar a nuevos mercados, exportar más, y generar más empleos”. Además, marcó una diferencia implícita con la política comercial de Estados Unidos: “En el mundo de hoy, no todo son aranceles, amenazas y malas noticias. Algunos tendemos nuevos puentes”.

El canciller alemán, Friedrich Merz, definió el acuerdo como un “hito en la política comercial europea y una clara señal de nuestra soberanía estratégica y capacidad de acción”, aunque advirtió que el proceso fue excesivamente largo. “25 años de negociaciones fueron demasiado tiempo”, resumió.

En Francia, en cambio, el aval al acuerdo profundizó la tensión política interna. Tanto la izquierda como la derecha endurecieron sus críticas al gobierno de Macron. Francia Insumisa (LFI) presentó una moción de censura, mientras que la Agrupación Nacional (RN), liderada por Jordan Bardella, anunció acciones contra el presidente francés y contra la jefa de la Comisión Europea en Bruselas.

Desde Sudamérica, el presidente Javier Milei calificó la decisión como una “buena noticia”. El ministro de Economía, Luis Caputo, también se sumó a las celebraciones y definió el entendimiento como “un acuerdo histórico” y explicó que “Nivelará a la Argentina frente a otros países que actualmente gozan preferencias con el bloque europeo». En ese marco, destacó que el tratado aportará “reglas claras que brindarán previsibilidad y transparencia regulatoria” y facilitará la integración de las pymes a las cadenas globales de valor.

Desde brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva definió el entendimiento como “un día histórico para el multilateralismo” y subrayó que, en un contexto de creciente proteccionismo, el acuerdo “señala el apoyo al comercio internacional como motor del crecimiento económico”.

También se expresó el presidente paraguayo Santiago Peña desde Asunción, ciudad que presenciará la firma del tan ansiado pacto. El mandatario afirmó que se “marca el inicio de una nueva etapa para nuestra región” y resaltó que abre un mercado de más de 450 millones de consumidores, impulsa inversiones, transferencia tecnológica y reglas previsibles para el comercio.

Acuerdo Mercosur-UE: cómo será la ratificación y qué falta para que entre en vigencia

Con la aprobación política en el Consejo Europeo, el proceso de ratificación ingresó en su tramo decisivo. El 17 de enero, autoridades europeas viajarán a Asunción para firmar formalmente el tratado junto a representantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

La firma no implica una aplicación inmediata. Ahora, el trámite avanzará por dos vías paralelas: el tratamiento en el Parlamento Europeo y los procesos de ratificación interna en cada país del Mercosur, de acuerdo con sus marcos constitucionales.

Una vez cumplidas las instancias europeas, el acuerdo podría comenzar a aplicarse con aquellos países del Mercosur que ya lo hayan ratificado, incluso si el proceso no está cerrado en la totalidad de los Estados parte.

Según estimaciones de fuentes europeas, si no surgen nuevos obstáculos políticos o legislativos, la aplicación inicial podría darse hacia finales de 2026. En el Parlamento Europeo, la aprobación requiere mayoría simple. Aunque Francia y otros países mantienen su rechazo, el número de eurodiputados contrarios no parecería suficiente para bloquearlo.

De todos modos, para la entrada en vigor plena del acuerdo global —que incluye capítulos no comerciales— será necesaria la ratificación de los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros de la UE. Ese tramo podría extenderse hasta fines de 2026 o más allá.

El tratado es considerado “mixto”: la parte comercial, de competencia exclusiva de la UE, puede avanzar con la aprobación del Consejo y el Parlamento Europeo; en cambio, los capítulos vinculados a medio ambiente, inversiones y propiedad intelectual requieren aval nacional, ya que involucran competencias de los Estados miembros.

Qué implica el acuerdo comercial entre UE y el Mercosur

En términos económicos, el acuerdo destaca por su escala. Una vez implementado, abarcará a 722 millones de habitantes y representará un PBI conjunto de u$s22 billones, lo que lo convertiría en el mayor acuerdo comercial del mundo.

Datos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Estados Unidos indican que el comercio bilateral actual entre la UE y el Mercosur asciende a 88.000 millones de euros anuales en bienes y 34.000 millones de euros en servicios. Con la consolidación de la zona de libre comercio, esos flujos podrían representar cerca del 20% del PBI mundial.

El núcleo del entendimiento es la reducción gradual de barreras arancelarias y la creación de un mercado con reglas de origen claras, para que los beneficios queden dentro de ambos bloques. El texto también establece un marco regulatorio amplio que abarca servicios, propiedad intelectual, compras públicas, comercio sostenible, empresas estatales y mecanismos de solución de controversias, un punto clave para la previsibilidad de largo plazo.

El acuerdo prevé la eliminación de aranceles sobre el 90% del comercio bilateral, con plazos de desgravación más largos que en otros tratados firmados por la UE. Para el Mercosur, el impacto se concentraría en un mayor impulso a las exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras. Para Europa, el objetivo es asegurar abastecimiento de alimentos, energía y minerales críticos, además de facilitar el ingreso de su producción industrial a Sudamérica y reforzar su posición frente a Estados Unidos y China.

Estimaciones de fuentes europeas señalan que la UE podría sumar cerca de u$s10.000 millones anuales en exportaciones adicionales, mientras que las ventas europeas crecerían en casi u$s60.000 millones.

Fuente: Ámbito

Brasil dejará de representar a la Argentina en la Embajada en Venezuela e Italia ocuparía el lugar

Brasil dejará de representar a la Argentina en la Embajada en Venezuela e Italia ocuparía el lugar

El Gobierno que preside Lula da Silva había asumido la representación en Caracas a mediados de 2024. Días atrás se decidió dar marcha atrás con esa medida en medio de una nueva escalada con la administración de Javier Milei. Casa Rosada no comunicó oficialmente los cambios.

Brasil dejará de asumir la representación de la Embajada Argentina en Venezuela, ubicada en la ciudad de Caracas. La medida tomada por esa administración fue confirmada por voceros oficiales de la gestión liderada por Luiz Inácio Lula da Silva a Infobae.

Los funcionarios diplomáticos, consultores y agregados de defensa argentinos en Caracas debieron abandonar la Embajada en agosto del 2024 producto de diferentes medidas de intimación del régimen que en ese momento presidía Nicolás Maduro.

En ese entonces, el Gobierno argentino le había pedido asistencia a Brasil para que tomara las riendas de la custodia de los locales de la misión argentina, incluyendo la Embajada y la Residencia Oficial, así como los intereses de la Nación en ese país. También de continuar con el asilo de cinco dirigentes opositores al régimen que permanecían en la Embajada y que fueron rescatados por Estados Unidos a mediados del año pasado.

Lula había accedido en un gesto de distensión con su par argentino, con quien buscaba un acercamiento que finalmente nunca se produjo: hasta el día de hoy, ambos solo se vieron en reuniones de entidades supranacionales, nunca a través de reuniones bilaterales.

Aunque desde ese sector optaron por no ahondar en las motivaciones de la decisión, este medio adelantó la semana pasada que, tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo de Estados Unidos en Caracas, una publicación del presidente Javier Milei en su cuenta personal de X había generado un profundo malestar en Brasilia.

El posteo era un video de un discurso reciente de Milei en el que abrazaba “la presión de los Estados Unidos y Donald Trump para liberar al pueblo venezolano” y exhortaba a los líderes del Mercosur a repudiar a ese régimen. El video finaliza con una foto del brasileño Lula da Silva abrazando a Maduro.

Fuentes en estricta reserva explican que se trató de una sumatoria de actitudes de la Casa Rosada que terminaron por “colmar el vaso” con aquella publicación realizada horas después del operativo de Estados Unidos que extrajo a Maduro de Venezuela. Aun así, la motivación principal fue la diferencia entre Argentina y Brasil respecto a la decisión de la administración de Donald Trump de intervenir sobre la política doméstica de ese país.

“Igualmente preocupante, además de la provocación chistosa, es que nuestros países estén en lados opuestos de la cuestión del uso de la fuerza militar por una potencia extranjera en la región”, había explicado una fuente calificada.

La administración de Lula condenó fuertemente el accionar militar y sacó un comunicado junto a Chile, Colombia, México, Uruguay y España que expresaba su “profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas (…), las cuales contravienen los principios fundamentales del derecho internacional”.

El comunicado no fue conjunto porque Argentina movilizó la posición cuasi contraria y logró retener a Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Ese grupo de 10 países es el que Milei ya tiene apalabrados para conformar una suerte de bloque de administraciones del centro hacia la derecha para confrontar contra sus pares “progresistas” y “socialistas”.

Infobae consultó con diversas fuentes gubernamentales de Argentina, pero hasta el momento la mayoría eligió no dar comentarios. “Es una decisión de Brasil. No nos extraña viniendo de Lula”, manifestó un funcionario de la Casa Rosada.

En ese contexto, una fuente dijo que “es probable” un eventual reemplazo de Italia en esas funciones en la Embajada en Venezuela, algo que puede entenderse por el excelente vínculo entre Milei y la presidenta del Consejo de Ministros, Giorgia Meloni. Esto todavía no fue confirmado por el Gobierno.

Milei y Lula tienen una relación ríspida y con un historial con antecedentes desde incluso antes que el libertario ganara las elecciones del 2023.

El argentino tiene una excelente relación con la familia Bolsonaro. Conoció al expresidente Jair Bolsonaro a través de su hijo Eduardo, con quien mantiene un vínculo particularmente estrecho. Los primeros encuentros entre ambos datan de 2021, cuando también se mostraban con el ahora electo presidente de Chile, José Antonio Kast.

Milei incluyó a la administración de Lula adentro del grupo de gobiernos que denomina “socialistas”. Así como sucedió con Kast, desea que Brasil se sume a la oleada de países con presidentes derechistas. Con Jair Bolsonaro preso por el intento de golpe de Estado que intentó realizar en enero del 2023, el clan familiar apuesta por Flavio Bolsonaro, actual senador de Brasil.

Fuente: Infobae