El Presidente recibió al titular de Diputados, que pone condiciones para asumir como “súper ministro” del área económica.
Tras el cúmulo de rumores y en medio de un fuerte hermetismo, Alberto Fernández decidió apurar los cambios que les había adelantado a los gobernadores y convocó esta mañana a una reunión en la Quinta de Olivos al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.
La intención del Presidente es apurar los cambios en el Gobierno, como señal a los mercados y también para cerrar las internas dentro del Frente de Todos, luego de que desde el kirchnerismo recrudeciera el pedido para que hiciera retoques en el Gabinete.
Massa, quien ayer al desmentir que estuviera cerrada su incorporación al Gobierno había adelantado que se reuniría «a charlar» con Fernández entre «viernes ó sábado» y que todavía «no» había recibido una oferta concreta, arribó a la residencia presidencial pasadas las 9, según pudo confirmar Clarín a través de distintas fuentes.
Sin embargo, tanto en Casa Rosada como en el entorno del tigrense se encargaron de desmentir que hayan estado reunidos.
Más: una vez publicada esta noticia, alrededor de las 10.30, indicaban que el Presidente estaba “yendo a Casa Rosada”, algo que recién ocurrió 11.34, cuando se lo vio descender del helicóptero presidencial.
En tanto, según el canal La Nación+, Massa desmintió “en ON” la reunión. Desde el massismo indicaban que estaba «ocupándose de un tema personal» junto a su esposa Malena Galmarini.
En este contexto, aunque en el Gobierno repetían que los anuncios se realizarían durante el fin de semana, no se descartan anuncios para esta misma tarde.
Todo se aceleró luego de algunas señales que surgieron desde el Congreso: el martes, Cristina recibió en su despacho a Massa, para sellar las condiciones políticas de su llegada al Ejecutivo. Pero en especial para enviar un mensaje al albertismo: quiso poner fin a las versiones que dieron cuenta que había sido ella quien «vetó» al tigrense el fin de semana que se fue Guzmán.
La estrategia del tigrense de poner en duda lo que es un secreto a voces en el Gobierno tiene que ver congarantizarse que el jefe de Estado le concederá las condiciones mínimasque había puesto para asumir.
En este contexto, a diferencia de lo que ocurrió el fin de semana en el que Martín Guzmán dejó su cargo, Massa no objeta tanto los nombres que integran los ministerios que se fusionarían y pasarían a estar bajo su paraguas en el nuevo superministerio del área económica, sino las nuevas consignas con las que deberán trabajar. En otras palabras, quiere que quede claro que las órdenes las dará él y quien no las acate deberá irse.
En ese contexto, cambiaría la situación de la actual ministra de Economía, Silvina Batakis, Durante su viaje por Estados Unidos, se mantuvo en contacto permanente con Massa y le reportó el avance de las reuniones. «Pueden trabajar juntos sin problema», aseguran desde el Gobierno. El tigrense no habría pedido su salida y podría seguir como secretaria de Hacienda.
Más cuando el secretario de Finanzas, Eduardo Setti, quien accedió al cargo de la mano de Batakis y tras la salida de Guzmán, es uno de los economistas con los que Massa viene trabajando y considera «propio».
Batakis se verá este jueves con Fernández. Tras la cancelación de su vuelo, arribó a Buenos Aires a las 7.35, en un vuelo de United Airlines, vía Houston. Al parecer, la funcionaria tenía previsto llegar dos horas más tarde, a las 9.45, desde Nueva York, a través de American Airlines. Pero. en medio de los rumores, le recomendaron ganar tiempo y reprogramó su vuelta.
Otro que hoy está más cerca de seguir que de irse es el presidente del Banco Central, Miguel Pesce. Acostumbrado a escuchar versiones sobre su salida, no se inquietó cuando en las últimas horas volvió a sonar la posibilidad de que desembarcara Massa.
El tigrense no presionaría para eyectarlo pero sí pediría la incorporación de un hombre suyo en el BCRA: lo analizará con el subdirector del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), Lisandro Cleri, uno de sus estrechos colaboradores es una posibilidad.
No está clara la situación de la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, defendida a ultranza por Fernández, desgastada por el cristinismo. El último mes crecieron los rumores respecto a que la llegada de Guillermo Michel, otro hombre de Massa, a la Dirección General de Aduanas era un paso a previo a su salida. Sin embargo, este jueves a la mañana, en el Gobierno aseguraban su continuidad.
En la Secretaría de Energía, un área estratégica no sólo por el impacto en la economía sino porque es conducida por La Cámpora y fue punto de conflicto permanente con Guzmán, nada cambiaría en cuanto a nombres. Lo garantiza el estrecho vínculo que tejió Massa con Máximo Kirchner en Diputados. Este miércoles el secretario Darío Martínez pasó por Casa Rosada y se reunió con el Presidente.
Para asumir como súper ministro, Massa no objeta la permanencia del jefe de Gabinete, Juan Manzur, un pedido expreso que le hicieron los gobernadores a Fernández. Más: tiene más afinidad con él que con el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, quien era impulsado por Cristina para volver al cargo. La cara sonriente del tucumano en la foto que se sacó el jefe de Estado con los mandatarios provinciales puede ser interpretado como un guiño en torno a su continuidad.
En cambio, el tigrense sí quiere absorber tres ministerios que tienen que ver con la Economía: Agricultura, a cargo de Julián Domínguez, Desarrollo Productivo, de su ex amigo Daniel Scioli; y Turismo, de Matías Lammens. Por el momento no hay indicios claros de la suerte de cada uno de ellos.
Fuente: Clarín