Desde la asunción de Lula Da Silva en la presidencia de Brasil, Alberto Fernández había dicho que ambos países eran “indisolubles” y eso se vería plasmado en relaciones institucionales bilaterales entre Brasil y Argentina.
Es así que, a principios de año, ya rondaba el borrador de un “plan de acción” ambicioso que vendría a beneficiar los campos energéticos y económicos en ambos países.
Finalmente, este domingo, a través de su cuenta personal de Twitter, el Presidente argentino comunicó que junto a Sergio Massa, el ministro de Economía, terminaron de revisar el acuerdo y procederán a firmarlo con el Mandatario brasileño, el próximo 23 de enero, un día antes del inicio de la Cumbre de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Entre los principales ejes de la integración económica, figura la “integración monetaria progresiva que aumente y facilite el comercio”. En principio, se trataría del proyecto que busca crear una moneda común que se llamaría “Sur” y que facilitaría los acuerdos bilaterales en materia de intercambio comercial.
Al mismo tiempo, se proyecta el uso del Sistema de Pagos en Moneda Local (SML) con compensación a 90 días con la incorporación del comercio de servicios. A la vez, se plantea la concreción de un “swap” para que aumente el comercio bilateral, y se fijarán préstamos bilaterales para fortalecer la estabilidad cambiaria.
En relación a la denominada “integración energética”, se prevé el impulso del Mercado Sudamericano de Energía, que contemplará las negociaciones por el financiamiento de la compra de materiales para la construcción de la Etapa 2 y subsiguientes del Gasoducto Néstor Kirchner, que irá de Vaca Muerta a la frontera brasilera en el Municipio de Uruguayana.
El acuerdo también aborda el tema de la minería, ya que plantea el aprovechamiento conjunto de litio, potasio, hierro y otras materias primas; para apoyar la cooperación tecnológica entre Y-TEC y el ministerio de Tecnología de Brasil.
Finalmente, entre uno de los último puntos del acuerdo se destaca la integración en lo relacionado a los Agronegocios. Se trata de un plan que “eliminará las barreras sanitarias y fitosanitarias a fin de que todos tengan oferta exportable y acceso a los mercados”. La meta principal es que ambos países puedan llegar a ser “los principales proveedores de agroalimentos a nivel global”.
Este es un ámbito del que ya venían hablando entre Lula y Alberto, dado el nuevo panorama que deja la guerra de Ucrania y Rusia, y la faltante de alimentos y energía a nivel mundial.
Fuente: El Cronista