La posibilidad de una mayor oferta de crudo presiona sobre los precios internacionales y eleva la competencia por el financiamiento en una industria intensiva en capital.
El año no comenzó de la mejor manera para las empresas energéticas argentinas. El sábado por la mañana se conoció la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la decisión del presidente Donald Trump de avanzar en la comercialización del petróleo de ese país. La noticia provocó una caída cercana al 7% en las acciones de compañías argentinas que cotizan en Wall Street, entre ellas YPF, Vista, Pampa Energía y Transportadora de Gas del Sur (TGS).
Si bien este jueves esos papeles operan en terreno positivo, como un efecto rebote tras las fuertes bajas, el panorama para el sector sigue siendo incierto. El anuncio de que Estados Unidos buscará incrementar la oferta petrolera venezolana podría afectar a las compañías locales por dos vías: una mayor presión a la baja sobre el precio internacional del crudo y un aumento de la competencia por el capital, en una industria que depende fuertemente del financiamiento.
Según especialistas del sector, para que Venezuela logre incrementar su producción en un 50% —desde el actual nivel de 1 millón de barriles diarios— se necesitarían al menos tres años y una inversión mínima de US$15.000 millones. Aun así, la decisión de Trump refuerza su objetivo explícito de reducir el precio del petróleo.
El presidente estadounidense ya había dejado en claro esa intención durante su discurso de asunción, cuando pronunció la frase “Drill, baby, drill” (“perforá, nene, perforá”), en alusión al eslogan de campaña del Partido Republicano.
“La política de Trump apunta a bajar los precios del petróleo inyectando más volumen en el mercado. Eso introduce un factor adicional de incertidumbre en la ecuación del precio del crudo”, explicó un empresario del sector con conocimiento directo del mercado petrolero venezolano.
En los próximos tres años, Venezuela podría llevar su producción a 1,5 millones de barriles diarios. La industria petrolera argentina tiene una meta similar: pasar de los actuales 850.000 barriles diarios a 1,5 millones hacia 2030. Sin embargo, la combinación de un precio del petróleo significativamente más bajo —que pasó de US$110 por barril en 2022 a alrededor de US$60 en la actualidad— y los elevados costos de financiamiento podría ralentizar las inversiones y demorar esos objetivos.
Este escenario ya se refleja en el desempeño bursátil de las empresas locales. La acción de YPF en Nueva York cayó 6,5% en la última semana, al pasar de US$36,10 a US$33,86. En términos de valuación, la petrolera perdió cerca de US$800 millones, de US$14.187 millones a US$13.306 millones.
Las acciones de Vista, la empresa fundada por Miguel Galuccio, retrocedieron 7,74% en el mismo período, de US$48,58 a US$44,82. Pampa Energía, controlada por la familia Mindlin, registró una baja del 5%, desde US$87,88 hasta US$83,53.
A nivel global, la producción de petróleo y líquidos ronda los 109 millones de barriles diarios. La Argentina aporta apenas el 0,8% de esa oferta. Estados Unidos lidera el ranking con 13,9 millones de barriles por día, seguido por Rusia y Arabia Saudita, ambos con 8,9 millones. Completan el grupo de mayores productores Canadá y China.
La mayor parte del petróleo estadounidense, al igual que el de Vaca Muerta, es un crudo liviano conocido como Medanito. En cambio, el petróleo de Venezuela —al igual que el de Rusia o el que se produce en el Golfo San Jorge— es más pesado.
En los últimos años, las empresas refinadoras argentinas realizaron fuertes inversiones para adaptar sus plantas al procesamiento del crudo liviano de Vaca Muerta, que ya representa más del 60% de la producción total del país.
Para este año, las proyecciones más pesimistas estiman que el Brent podría promediar los US$55 por barril, mientras que los escenarios más optimistas lo ubican cerca de los US$60.
“Venezuela, con las mayores reservas de crudo pesado del mundo, podría recapitalizar su industria, profesionalizar PDVSA y aumentar significativamente su producción y exportaciones. Cuando el chavismo llegó al poder producía 2,8 millones de barriles diarios; hoy produce alrededor de 1 millón. Si Venezuela logra aumentar su producción y vender sin restricciones, eso va a incidir en la tendencia bajista de precios que anticipan los mercados de futuros”, dijo el exsecretario de Energía Daniel Montamat.
“Pero todo dependerá de la evolución política del país. Si hay una transición ordenada con influencia de Estados Unidos, el proceso de apertura y recapitalización de la industria petrolera venezolana puede acelerarse. Si el escenario político se complica, una mayor oferta de crudo se demorará. La Argentina es tomadora de precios y debe concentrarse en reducir costos y mejorar la productividad para sostener su competitividad y el desarrollo intensivo de sus recursos”, concluyó.
Fuente: LN+