«He afrontado yo mismo los pagos de todos los viajes que realicé con mi familia», dijo el jefe de Gabinete, que reiteró las prioridades de la gestión: superávit fiscal, incentivos a la inversión y punitivismo.
Desde el 14 de marzo, cuando se conoció que la esposa de Manuel Adorni fue incluida en la comitiva que viajó a Nueva York por la Argentina Week, se fue gestando el ánimo de la protocolar defensa de gestión en el Congreso de la Nación. El respaldo del oficialismo al funcionario fue total: Javier Milei y Karina Milei estuvieron en el palco, luego de tomarse una foto con todos los ministros, para aplaudir la presentación frente a los diputados de la oposición. La participación del jefe de Gabinete no se salió del libreto premeditado, se anticipó a las preguntas más incómodas sobre su situación judicial y le permitió superar con relativa calma una jornada que -se preveía- sería tensa.
La Libertad Avanza trazó un esquema casi incorruptible para que la jornada no tome vida propia por fuera de su plan. Así fue que sus diputados estuvieron atentos para aplaudir o silenciar para marcar el ritmo y tapar los gritos externos que puedan exponer cualquier contradicción. El peronismo se mantuvo sereno hasta su intervención. «La postura fue bancarse la descalificación para poder llegar a nuestras preguntas«, le dijo un referente legislativo a Ámbito. Cuando llegó su turno, el titular del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, prometió trabajar para una moción de censura que remueva al jefe de Gabinete de su cargo.
Adorni contó con cuartos intermedios (descansos) entre cada segmento, de forma tal de volver preparado antes de cada intervención. Eso le permitió distenderse antes de leer las respuestas que eran formuladas por los equipos técnicos detrás de escena, que muchas veces omitían contestar las preguntas que podían comprometer a la gestión. «Estuvo muy armado, muy completo», definió Patricia Bullrich a la prensa tras el discurso.
La disposición de los palcos también expresó un escenografía de prioridades: en el centro el Presidente con su mesa chica (Karina Milei, Luis Caputo, Pettovello); a su izquierda, los de segundo orden (Bullrich, Sturzenegger, Santilli y Santiago Caputo) y a su derecha el resto del Gabinete (Monteoliva, Mahiques y Lugones). Dispersos habían funcionarios (Scioli, Álvarez) y legisladores nacionales y locales junto a militancia casi exclusivamente referenciada con el armado nacional, con las representaciones concretas de Karina Milei y Sebastián Pareja.
La primera ovación llegó a Javier Milei llegó con una alusión al Argentina Week: «Es el objetivo central de cada viaje que hace el Presidente, obtener beneficios para todos los argentinos». El mandatario no evitó intervenir y desde su palco apuntó contra el bloque del Frente de Izquierda. «Sus ideas mataron a 150 millones de personas», dijo. El referente libertario -que representó la primera vez que un presidente acudió a una defensa de gestión- se retiró después de la intervención inicial del jefe de Gabinete, que se extendió por 1 hora y 36 minutos.
Manuel Adorni rechazó las acusaciones de enriquecimiento ilícito
La antesala de la sesión informativa fue similar a todas las ocasiones en las que el Presidente acudió al Congreso de la Nación: operativos extendidos -con auxilio de Gendarmería– que dificultaron el tránsito en el centro porteño, largas filas de acreditados para ingresar y los puntuales de un manifestación apenas conformándose en las inmediaciones. Dentro de pasillos parlamentarios, el recelo de la seguridad se acrecentó, con efectivos de la Policía Federal y de la guardia personal de Javier Milei, que atravesó frente a un grupo de periodistas y los apuntó: «Ustedes son corruptos».
Con el resguardo del respaldo de la primera plana de la política nacional, Adorni interpretó el discurso -una síntesis del informe de 1935 páginas que el Gobierno hizo pública dos horas antes de su presentación- y revivió los giros más efectistas de la narrativa libertaria: la gestión de largo plazo («tenemos en la mira los próximos 10 y 20 años de la Nación»), el riesgo opositor («hubo una operación golpista del kirchnerismo y la izquierda», para luego poner a los «empresarios prebendarios» y a «los medios de comunicación» al mismo nivel) y el superávit fiscal como principal prioridad de la gestión («estamos atacando el mayor problema»).
Sobre el cierre de su intervención inicial, el jefe de Gabinete se refirió a su situación personal, sosteniendo que las acusaciones en su contra fueron «tendenciosas y falsas»: «No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia». «He afrontado yo mismo los pagos de todos los viajes que realicé con mi familia y que únicamente se circunscribieron a vacaciones personales y de mi círculo familiar. No se trataron de viajes financiados por terceros», planteó y concluyó que «todas las cuestiones que son parte de una causa judicial en curso deben ser resueltas en ese ámbito».
El discurso del Manuel Adorni fue audaz al eludir uno de los temas más conflictivos de la gestión nacional con sus aliados provinciales, sacudiendo el tema que provocó el primer aplauso extenso en el recinto: «Con respecto a las obras de infraestructura, se avanzó en la concesión de rutas al sector privado para terminar con 30 años de corrupción en la obra pública, que llevó a la expresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner a estar presa por la causa Vialidad«.
Informe de Manuel Adorni en el Congreso
A lo largo de toda su intervención, el jefe de Gabinete se encargó de remarcar la tarea de funcionarios de la gestión y de leyes aprobadas en el Congreso, como el Régimen Penal Juvenil o el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Cuando eligió hacer valoraciones cuantitativas, fue para comentar los empleos que dará la inversión minera en provincias del norte y la cordillera o la inversión en equipamiento a las fuerzas de seguridad en las fronteras.
«Hoy los argentinos están yendo a trabajar, a estudiar o a un turno médico sin que ningún delincuente les interrumpa el paso», aseguró Manuel Adorni, en otro de los pasajes celebrados por el ala libertaria en Diputados sobre la supuesta administración de las manifestaciones callejeras. Ninguna administración provincial fue tan aludida como la provincia de Buenos Aires, a las que se instó a cambiar su política penitenciaria y se ironizó sobre su presencia estatal en salud.
Después de la intervención de Adorni, tuvieron lugar las tres tandas de intervenciones de bloques legislativos. Las interrogaciones de los diputados de la oposición se concentraron en la deuda que mantiene el Estado nacional con el PAMI, la obra pública, el desfasaje entre los objetivos de Presupuesto 2026 y la economía real y la causa $LIBRA. Uno de los pasajes más llamativos fue la alocución de Pablo Juliano (Provincias Unidas), al que Martín Menem le cortó sistemáticamente el micrófono bajo advertencia de que no tutee al jefe de Gabinete. «Esta no es una cancha de fútbol», insistió el presidente de la Cámara. Efectivamente, la coreografía libertaria permitió que el recinto estuviera más calmado, cuando más lo necesitaban.
Fuente: Ámbito